Apr 10, 2026

Al amigo Eduardo Lorza

  • Apr 17, 2009
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Se puede decir que Eduardo era el último filántropo de la Buenaventura del ayer. Hijo de una familia tradicional de la ciudad que se distinguió por su cultura.


Leoncio, Eduardo y Rodrigo, quedaron huérfanos desde muy niños pues su padre falleció en un accidente aéreo... Eduardo decía que ese accidente fue orquestado por la CIA, pues su padre fue agente de inteligencia de la posguerra. De manera recurrente me decía que buscara en los archivos del periódico porque allí estaba la reseña del accidente y sus orígenes... nunca hicimos esa confrontación histórica.

Fuimos compañeros de estudio y me tocó compartir su comportamiento atipico... el cual disfrute ampliamente pues yo también era aventajado en esos menesteres.


Siempre le gustó jugar fútbol en el puesto de portero... era admirado por las estiradas espectaculares... aunque no era un buen atajador. Incluso en aquella canchita llamada "El Maracaná" donde jugaban con mucho entusiasmo vecinos de la calla primera... Lorza mostraba condiciones de portero los fines de semana cuando se organizaban unos partiditos bien divertidos pues las "graderías" se llenaban de aficionados.


Otra de sus aficiones era la natación, donde se consideraba como un temerario, pues se atravesaba el Río Guapi sin mucho pensarlo.


También le gustaba salir en canoa a remar. Se conocía toda la bahía... incluso se iba solo hasta la bocana... y fue en una de esas noches cuando regresaba cuando dijo haber visto al barco fantasma El Rubiel. Esa fue una de las crónicas que escribió para el periódico.


Nació con facilidades para el dibujo. En el colegio le pagaban los compañeros de los otros salones para que les hiciera los mapas o los animales en las clases de biología... en aquellos días de estudiante nunca se pensó que esa sería su forma de vida.

Recordando con detenimiento las historias que compartimos no recuerdo que tuviera novia y de mayores nunca me habló de mujer o de hijos, pues digamos que manteníamos algún contacto frecuente.


Hay que decirlo que a pesar de sus hábitos non-santos, siempre mantuvo un trato deferente para con los amigos de su juventud y sus amigos contemporáneos que le tenían de alguna manera en grado de aprecio dado el contraste que representaba: Una persona de buenos tratos en la mañana, de intensa sed al medio día y activo en la narrativa al final de la tarde.


Debo confesar que de manera continua traía sus crónicas para que las publicara pero al final desistí del compromiso porque citaba eventos sin fechas, personalidades sin apellidos, lo que dejaba el escrito con demasiadas puertas abiertas, lo que desmotiva al lector contemporáneo... sin embargo no me escapaba los viernes de la sagrada cuota.

En la campaña reciente algunos amigos lo animaron para que se lanzara a la alcaldía... Eduardo sobrino de ex alcalde, le dio por allí y vino para que encabezara la lista de los firmantes que apoyaban su propuesta de gobierno que a decir verdad tenía mucha lógica. De un momento a otro le paso ese propósito.


Algunas personas que lo escuchaban decían que Eduardo estaba loco. Quienes conocimos a la familia Lorza sabemos que siempre han pensado diferente y se distinguen por ser educados, librepensadores y por sobre todo espíritus libres.

Comfenalco Valle